Fundador

El fundador de SELAVIP es el Padre Josse van der Rest, un sacerdote jesuita nacido en Bélgica, que ha vivido en Chile desde el año 1958. Su preocupación han sido siempre los pobres urbanos, aquellos que en las ciudades parecen "sobrar" porque ni siquiera se les quiere dar un pedazo de tierra donde instalar un albergue.

Con la vehemencia que lo caracteriza, el Padre van der Rest plantea frases que nos interpelan. Una de ellas es: "el problema no es la casa, sino la tierra": con un pedazo de tierra el pobre es capaz de construir su vivienda". Se indigna cuando la especulación de la tierra priva en la mayoría de nuestras ciudades a las familias pobres de un lote que, aunque mínimo, les permitiría desarrollar su proceso habitacional en el tiempo y en la medida de sus posibilidades.

Para el Padre van der Rest las soluciones a muy largo plazo no son las únicas que importan. Le interesa que SELAVIP reconozca la urgencia de techo de los más pobres. La experiencia le ha enseñado que las familias de los pobres urbanos muchas veces se deshacen cuando tienen que vivir hacinadas en casa de familiares o conocidos, o en condiciones de inseguridad y precariedad extremas. Por eso insiste en que "más valen cuatro tablas ahora que una casa sólida en 10 años más" cuando la familia ya se deshizo.

No está conforme con las posturas que adoptan muchos profesionales y especialistas en temas de vivienda, quienes descalifican las soluciones de emergencia social porque no les parecen dignas, y de paso condenan a los pobres a seguir en la miseria por muchos años a la espera de esas "casas dignas". A ellos los desafía a poner los pies en el barro, conversar con los pobres en sus viviendas precarias, y tomar en cuenta que lo que parece una mala vivienda desde su posición de profesionales acomodados resulta ser "una solución realista y buena para el que nada tiene y necesita un techo para pasar la próxima noche".

Las ideas del Padre van der Rest inspiran el trabajo de SELAVIP. El pequeño equipo que opera la institución trata de transmitirlas a los grupos que en los distintos países de América latina, Asia y África trabajan con nosotros, a los estudiantes y profesores en las universidades, a los participantes de encuentros internacionales.

Sin embargo, el Padre Josse está siempre abierto a aprender de los demás, y en especial de los propios pobres. Está atento a los necesarios ajustes que se requieren según los momentos y contextos particulares de cada país y proyecto, y nos inspira a ajustar de manera permanente nuestro trabajo para ser capaces de dar respuestas eficaces a la multitud de situaciones que presenta el mundo de los pobres urbanos.